viernes, 30 de septiembre de 2016

HONESTIDAD




Si tengo por impulso la osadía
de hacer experimentos de arrebato
con toda honestidad y algarabía
me asaltan los afanes de barato

Matiz y sentimiento no es el trato
al grado de ajustar la valentía
en términos de astucia y maltrato
me acuso de violar la poesía

Y lánzame la piedra con certeza
sin súplica ni lágrima en los ojos
prometo soportar con fortaleza

en alto adjudicarme los abrojos
si puedes señalar con entereza
y luego recoger a mis despojos

Marina Centeno

GENIALIDADES




Hay quienes se fecundan ellos mismos
se llenan de palabras y razones
de cuando las discretas opiniones
les rozan cicatrices y egoísmos

Ser cauto y decoroso es ser sensato
porque ésto no le atañe la bravura
y menos la ocasión de la premura
que te hace ser feroz y más ingrato

Geniales hay por muchos sin medida
-que genio es aquel con facultades-
pues todos somos genios de la vida

que pueden ser mentira o realidades
Verás como se van por estampida
cuando a ésto tú le aplicas voluntades



Marina Centeno

LASCIVIA




Ella me dice en secreto lo que él hace cuando están a solas Con los ojos desmesurados y sonrisa tibia mantengo el oído alerta a cada palabra que sale de su boca Debo decir que a esa edad la tesitura de la voz asemeja a dos pautas de la música vencidas por el cansancio y el aleteo de la luciérnaga cuando se desplaza por la oscuridad Parecerá absurdo pero aún con la osadía de los años y el trajín de la juventud cada palabra que emana de sus labios retuerce el crepúsculo mientras las dos vemos venir a su madre con la falda sucia y los ojos llameando Nada aturde el embeleso de mirarla a los ojos mientras por mi mente surgen las imágenes como un sueño gigante y precoz

¡Par de insensatas, desobligadas, buenas para nada! ¡Llevo horas gritando por ti y te encuentro en arrullo en  este cuchitril y nada menos con tan garbosa compañía! ¡Aléjate de ella! ¡No sabes más que podrir todo lo que se te acerca!_ Los gritos de la madre provocan efecto en mí Guardo dentro de mis poros cada palabra con que ella describe al hombre que su madre ha elegido para que sea su dueño

No recuerdo haber reparado nunca en semejante gorila De labios gruesos y mirada lacerante con cabello tupido y mal peinado De piel curtida por las horas sobre el alijo recolectando sueños lascivos hasta llegar a la orilla y despellejar cada segundo en atrapar a los peces que suelen quedarse hasta la noche en los bordes del mar

Ella dice que de su boca salen laberintos y que a través de sus ojos puede verse al mar ¡Yo no creo nada de eso! Lo que sí creo es lo rudo de sus años con sus hombros abiertos y sus manos tenazas donde según ella dice le ha mecido las nalgas y le abierto canales bajo la falda Aún no sabe que existe por debajo de ella sólo sabe las veces que él recorre con la lengua dos tribunas de acero Ella no quiere los castigos que le aprietan el cuello cuando se ve forzada a sembrar por sus senos las orillas que él carga en el centro Porque dice que el toro no parece tan serio sino en cambio al bajar a su ombligo le demuestra que es manso y gorrión en el río

Luego la veo atada a sus cortinas con las nubes pasando por su pecho y a su lado la madre fingiendo que la mira pero yo sé que ella sabe que toda esa farsa es una continuación de la heroína para sentirse sumisa y fragante

Grácil en el témpano de la vida


Marina Centeno

ALEGORÍAS Y PLEGARIAS




Desde afuera se percibe el rumor de los cantos y plegarias en murmuraciones tenues donde sobresale la límpida voz de la que reza y la respuesta de los feligreses todos con rostros mustios y claras señas de desvelo Las velas chorrean por sí solas atascadas de cera diluida esparcida por el suelo en señal de derrota

En un rincón se encuentra María con las greñas recogidas en un peinado alto de su melena desteñida con algunas hebras mal colocadas por su escueto rostro sin pintura de ojeras pronunciadas donde una mueca determina su inconformidad No tiene una sola lágrima al fondo de su pupila sólo el crepitar de la llama tal parece que quiere llorar ceniza

No responde al llamado del duelo Sólo esa rabia que se impone muchas veces a la voluntad de alguien y te carcome no haber concluido sino dejando a medias el capricho y las ganas de arrancar a pedazos el final y recomenzar un nuevo capítulo

La observo mientras me escondo entre las faldas largas de las mujeres mustias y alguno que otro hombre que sin nada que hacer termina siendo el disfraz de la moribunda Es tal la intensidad de mi pregunta que ella vuelve el rostro –austero- y descarga el odio contenido en una cruel distancia que me obliga a bajar en segundos la barbilla y responder autómata la cantidad de plegarias para ayudar a la huida a deshacer el pecado mientras asciende por la casucha el olor a incienso y mirra

Ayer mientras jugábamos a las escondidas la vi correr de un lado a otro mecida por la inocencia y la algarabía Atraída por las flores que en esa primavera sombreaban el pedazo de verde donde acostumbramos a mirar al sol si tal cual fuera un tirano que quema y que domina sin embargo a esa edad –siendo de doce- nos quemaba la piel el otro astro Aquel fulgor que desprendía dentro de nosotros y se hace eclipse para contra-restar las osadías que comete uno al avanzar la vida sobre nuestros cuerpos

Ahora tengo un torrente que llega con la luna –dijo No se detiene aunque yo le introduzca un venado o una semilla ¡No! Creo que el sol se nos deshace dentro Debemos dejar de mirar al mediodía las lenguas que de pronto se estiran y nos llega al rostro ¿Crees que pueda traspasar mi herida? Esta herida no sana Esta herida se abre y el hedor que vierte embrutece al ángel que mamá traspone cuando temo en las noches de tormenta

Después llegó Higinio y a Socorro no le quedó de otra que amamantar los sueños del lascivo Acostumbrarse a las caricias de un hombre de cuarenta con semblante de estúpido pero con unas ganas de correr caballo tras su yegua Tampoco pudo soportar el hecho de jugar con límites con horarios medidos de a treinta Decir “ya no quiero” cuando estamos a punto de descubrir la guarida de la gallina con sus siete polluelos picoteando y queriendo comerse nuestros labios a lo torpe que somos cuando el viento almacena la ceniza y corremos cual tromba sin saber dónde vamos…pero Socorro “ya no quiere” “ya no puede” y se atasca del hombre como un cincho a su cintura Apretada en el centro de su oeste sin tener alternativa más que los ojos inquisidores de su Madre que atora la aguja sin que ella sospeche lo que siente Higinio si Socorro lo mira con sus ojos de tierna ladronzuela y fragancia de orquidía a duermevela

Así fue que ayer cuando apenas los claros trepaban por las sogas Socorro devuelve mi sonrisa y se interna conmigo entre las olas chapoteando en la orilla mientras los peces cuecen con caricias resbalosas nuestras uñas ¡Qué sonrisas tan limpias! ¡Qué estampa tan pura!...mientras el sol desliza su cadencia en las telas de arriba con los senos turgentes de nodriza cuando apenas los años te castigan los pezones para hacerte mujer siendo una niña

¡Socorro! ¡Socorro! ¡Llegó tu hombre! El grito de la madre trunca la alegría y nos vemos tiranas siendo víctimas Socorro me mira y me dice la frase alusiva a sus desarmes “ya no quiero y no puedo” sin saber que esa sería la última alegoría a la vida

Todo fue un movimiento y cigarras que corrían y huían que alumbraban lo oscuro en busca del hombre homicida Se volvió todo el puerto una ofensa de arriba ¡Fue el Higinio! gritaron los valientes ¡No lo creo! decían las mujeres ¡Ay Dios mío! terciaba la celestina ¡A la playa! en coro gritaron los amigos Yo corrí tras el tumulto sin saber qué pasaba Sólo gritos y lágrimas chillidos alboroto y ansia de venganza

El Higinio huía por la playa con sus zancas de ogro amenazando internarse entre las olas con la espuma que deja la marea al tragarse lo oscuro

Algunos hombres soltaron las amarras y volaron alijos pero todo fue inútil Aún no se sabe qué rumbo se llevó al Higinio Desde ayer hasta hoy la marea ha rugido con disimulo no revuelca el cordel no deshace la espuma ni atraganta el sargazo en la orilla ¿Dónde está? No lo sé

Los hombres volvieron con sus barcas y ataron sus alijos en silencio Mojados hasta los pies Tambaleantes y sobrios esperaron a la orilla al último alijo Cuando este llegó un solo hombre en él traía un bulto gigante que depositó en la orilla y frente a todos los presentes gritó: ¡Aquí está el tiburón!

La madre se levanta y arrastra sus pasos hasta el cuerpo flácido de Socorro que aún se encuentra tendida en el suelo esperando el aprecio de la municipalidad para meterla en un cajón de madera y que reciba la sepultura de sus doce años

Mi oído de inocente apurada y precoz alcanza a escuchar el mustio reclamo de la Madre doliente: ¡Valiente estúpida! Que te costó amedentrar al tosco y servir de carnada a sus caprichos Rodeada de estos cirios no logras nada más que tres lágrimas de esta partida de melindrosos que mañana te olvidarán ¡Estúpida! ¡Socorro de los cuatro vientos! Álzate y mira al sol de frente que ahora ya lo tienes cerca

Se sacudió el vestido de por sí gastado y maloliente y se fue al traspatio a rechinar los dientes en un último intento por ganar la partida…._”Dios te salve María…..”

Marina Centeno

ABSORTISMO


Lo vi por vez primera apoyado a la torva buscando en los colores una pauta de agua y sentimiento Abrumado de piélago y de espuma le palpé la sustancia desde lejos Parecía absorto entre la bruma que emana en el invierno cuando por la calle cruza la sensación de estorbo y una ausencia que no acaba y que se enfrasca hasta dentro de uno Él no miraba más que la oscuridad y el desasosiego de los transeúntes al traficar hasta el fondo de la médula para entablar un debate de silencios

Luego de dos días de intemperie con la piel curtida se sentó a la orilla de mi orilla casi a ras de la falda y de mi celo para hacerme fugaz y transitoria

Después volvió a la espesura -hacia lo lejos-


Marina Centeno

jueves, 29 de septiembre de 2016

DÉCIMAS




Con esa ingrata paciencia
con que me enfrento a mí misma
cuando el poema se abisma
en una cruel insistencia
que encuentra la diferencia
entre el jugar y el oficio
para buscar beneficio
y ejercer a mi manera
aunque al hacerlo exigiera
el respeto en el servicio

Porque no tengo valor
más que al mirarme al espejo
y buscar en el reflejo
lo que existe alrededor
Por eso en el interior
donde el poema debate
a que el lenguaje rescate
las intenciones del verso
y sucumbir al perverso
pensamiento que arrebate


Marina Centeno

ACUÁTICA





Voy haciendo pedazos la extensión de la ola
me entretengo a la rumba de la mar en dosel
Voy trotando en el agua como barca que sola
se desliza violenta como un bravo corcel

Sigo el rumbo del viento con estampa de aureola
por quejumbre en la arena sujetando el cordel
Ya la tarde se abraza y se extingue en farola
fugitiva en el puerto va surcando en tropel

No me importa la brisa que revuelve el cabello
y tampoco el camino de penumbras inciertas
donde el mar es distancia de horizonte fatal

Si al final de mi rumbo sólo queda el destello
cuatro libros de agua y dos playas desiertas
para verse uno mismo a través de un cristal


Marina Centeno